Sarkozy contra las burkas.

No es sexy, pero ¿a quién le importa? En junio Sarkozy dijo que “las burkas no son bienvenidas en Francia” y proponía legislación que prohibiera su uso. Esto es ridículo y va en contra de cualquier entendimiento coherente del alcance del gobierno por sobre las libertades individuales. Si una mujer quiere usar la burka por motus propio, no hay motivo alguno para evitarlo; si una mujer es forzada a hacerlo bajo pena de muerte, golpes o amenazas, es un acto ya condenado por la ley.

Ahora el presidente de Francia ataca de nuevo. Esta vez anunciando que en enero presentaría un proyecto de ley para hacerlo realidad. Esto otra medida que sólo puede ser calificada como islamofóbica junto con el referéndum para prohibir la construcción de minaretes en Suiza. Son directamente opuestas al principio de libertad de culto y libertad de consciencia. Nadie que esté a favor de la separación de la Iglesia y el Estado y aspire a la honestidad intelectual puede estar de acuerdo con ellas. Este no es el caso de muchos religiosos cristianos. En el mismo blog que se arremete contra el “laicismo extremo” y se denuncia la remoción de simbología religiosa (cristiana, obviamente) se celebra la prohibición de los minaretes. Por desgracia, tampoco es el caso con algunos ateos: en el último capítulo de The Non Prophets Denis Loubet defendió la decisión del pueblo Suizo.

Acá es donde se ve quién está verdaderamente a favor del principio de libertad de culto y quienes sólo lo están cuando su aplicación lo beneficia a su propio grupo o perjudica a los demás. Acá es cuando se divide el verdadero secularista del anti-religioso que quiere oprimir la opiniones distiendes a cualquier precio.

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