No nos dirigimos hacia una nueva edad de hielo.

sun by SDONuestra estrella tiene un ciclo de actividad de aproximadamente 11 años. Tiene un máximo y un mínimo que coinciden con la aparición y desaparición de manchas solares en su superficie. Hace unos años los astrónomos se están rascando las cabezas ya que el actual ciclo solar (el número 24 desde que comenzaron los registros en 1755) se tardó mucho en empezar. Con el reciente lanzamiento del Solar Dynamics Observatory, a nadie le hace mucha gracia que al Sol se le de por estar tan tranquilo y aburrido.

Pero hace unos días, durante una reunión de la División de Física Solar de la Sociedad Estadounidense de Astronomía, científicos anunciaron que no sólo estamos ante un ciclo particularmente tranquilo, sino que es posible que el próximo ciclo (25) ni siquiera empiece.

Se sabe nada poco sobre los mecanismos detrás del ciclo de 11 años por lo que su predicción no es una ciencia exacta. De todas formas hay 3 líneas de evidencia que apuntan hacia la misma dirección que Phil Plait resume mucho mejor de lo que yo podría. Primero, las manchas solares están disminuyendo en su contraste y si esta tendencia sigue es esperable que desaparezcan completamente en los próximos años. Segundo, el máximo solar es anticipado por la aparición de una corriente solar (que no puede observarse directamente pero que se mide mediante la heliosismología, ¿no es genial?) que corre de oeste a este migración hacia el ecuador pero esta corriente no está por ningún lado. Finalmente, la actividad magnética en la corona (la atmósfera del Sol) se mueve hacia los polos antes de un máximo y actualmente esta migración es muy débil.

Toda esa charla de un “gran mínimo” solar, predeciblemente, produjo comentarios advirtiendo una nueva edad de hielo tanto entre algunos medios como muchos “escépticos” climáticos (por ejemplo, este post o los comentarios en este). Pero este es otro caso de malaprensa; nunca dejes que los hechos arruinen una buena historia. No se los puede culpar, después de todo el Mínimo de Maunder podría estar vinculado con la Pequeña Edad de Hielo aunque me parece que no está del todo claro. En cualquier caso, no sólo no se sabe cuánto va a durar esta época tranquila del Sol sino que su efecto se enfriamiento sería mínimo comparado con el forzamiento de los Gases de Efecto Invernadero producidos por las actividades humanas. Y esto no es especulación de mi parte: en 2010 Feulner y Rahmstorf publicaron “On the effect of a new grand minimum of solar activity on the future climate on Earth” en donde exploran el efecto de un nuevo gran mínimo en el clima. John Cook de Skeptical Science explica la metodología del trabajo pero la conclusión es clara.

Mínimo solar

La diferencia de temperatura entre un escenario de mínimo solar y uno con la actividad similar a la actual es de a lo sumo 0,3ºC. Quien esté preocupado por un “enfriamiento global” de estas características debería temerle mucho más un calentamiento global de entre 2 y 4,5ºC.

Conclusión.

Esta noticia es muy interesante y pone en manifiesto lo poco que sabemos sobre los mecanismos internos del Sol. No sabemos qué tan raro o común es este fenómeno y, para ser sinceros, es poco probable que se pueda predecir con confianza qué va a hacer el Sol en los próximos 100 años. Sin embargo podemos estar relativamente seguros de que no vamos hacia una nueva edad de hielo y que un mínimo solar no es la solución al calentamiento global.

Esta es una de esas oportunidades donde se puede ver la verdadera cara de los “escépticos”. Quienes exigen rigor científico absoluto y buscan cualquier excusa para criticar a la climatología ahora saltan a conclusiones apresuradas sin la menor consideración por la ciencia. En el post sobre el tema en el blog “EL FRAUDE DEL CAMBIO CLIMÁTICO” el autor dice:

Es increíble la lentitud con la que muchos científicos han tardado en reaccionar a lo que ya sabían muchos científicos hace una década, esta es una buena noticia científica que da la razón al 100 por cien de lo que llevo hablando en este Blog desde hace mas de tres años (…)

Quien haya leído blogs como Starviewer encontrará este tipo de declaración muy familiar. Es que es un remate clásico del conspiranoico que cree haber refutado teorías científicas bien establecidas en el sótano de su casa e interpreta el rechazo de la comunidad científica como basado en ideología y dogmatismo en vez de, como es en realidad, en la paupérrima calidad de sus datos, razonamientos, conclusiones y contacto con la realidad.

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