Contribuyendo para reconstruir registros climáticos.

Hace unos días me encontré con un nuevo proyecto de Zooniverse, una iniciativa que ofrece varias formas para que los ciudadanos no-científicos contribuyamos a la ciencia. La idea detrás de Old Weather es la transcripción de bitácoras de barcos antiguos para la reconstrucción del clima del pasado. Como éstos están escritos a mano (muchas veces con una letra de marinero borracho bastante ilegible), es imposible usar un software de reconocimiento de texto para transcribirlo. Pero donde las computadoras fallan, los humanos somos excelentes; sí, es verdad que vemos patrones donde no los hay, pero también es verdad que podemos ver patrones existentes mucho mejor que cualquier software existente en la actualidad.

Luego de crearse un usuario (que es único para todos los proyectos de Zooniverse), el programa nos invita a “seguir” una nave, con lo que nos integramos como parte de la tripulación. Luego se nos van presentando página tras página de bitácoras de viaje para transcribirla. Hay que anotar la fecha y la posición, luego los datos del clima (viento, temperatura, etc…) y eventos u observaciones que nos parezcan importantes. A medida que uno digitaliza más páginas, va ganando rango dentro de la embarcación. Ahora mismo soy “Capitán Daneel Olivaw” a bordo del HMS Almanzorda, un crucero mercante armado.

Cada bitácora es transcripta varias veces por distintos usuarios para eliminar errores de tipeo o interpretación y para filtrar posibles intentos deliberados de falsificación de datos. ¿Por qué alguien haría eso? Pues porque estas reconstrucciones climáticas sirven para contrastar los modelos computarizados que luego son usados para predecir el clima. No sería sorprendente que los grupos ideológicos negacionistas tratasen de falsificar datos registrando temperaturas más altas intencionalmente.

Además, los datos conseguidos podrían servir, en un futuro, como fuente de minería de información para cualquier tipo de investigación. Hay opciones para transcribir encuentros con barcos o menciones de personas; cosas muy importantes cuya digitalización haría mucho más rápida la investigación histórica.

La página tiene un tutorial que explica con claridad los pasos a seguir y cualquier duda se puede preguntar en el foro. Si la transcripción de registros antiguos no les parece interesante (a mí me resulta un método muy ingenioso para reconstruir el clima), Zooniverse ofrece otros cinco proyectos: Moon Zoo, para clasificar y describir fotos de la Luna tomadas por el LRO; Galaxy Zoo, para clasificar galaxias con fotos del Hubble; Galaxy Zoo: Mergers, para simular galaxias en proceso de fusión; Galazy Zoo: Supernovae, para descubrir supernovas en otras galaxias; y Solar Stormwatch, para descubrir posibles tormentas solares y calcular su trayectoria. Más allá de Zooniverse, también está Fold It!, un juego descargable en el que hay que encontrar la manera más eficiente para doblar proteínas. Por desgracia, todas estas inciativas están en inglés (aunque hay planes para traducir Fold it! a varios idiomas); aunque en general, como se trata de ver imágenes y analizarlas, no es necesario un alto nivel del idioma para entender lo que uno está haciendo.

El concepto de “citizen scientists” (ciudadanos científicos) es una cosa nueva y que sólo pudo darse gracias a internet. SETI@Home marcó el inicio de la colaboración del público en la ciencia con un protector de pantalla que analizaba datos mientras uno no usaba la PC; ésto dio pie para la creación de la plataforma BOINC con decenas de proyectos similares. Esta nueva generación implica una participación más activa, utilizando no tanto el tiempo de cómputo, sino más el cerebro del usuario. Definitivamente una gran herramienta para acercar la ciencia al público pero que a su vez depende del interés del mismo por ella.

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